1. Adquiera conciencia activa de que estamos viviendo en un medio progresivamente corrompido y peligroso.
2. Tome contacto con la Naturaleza siempre que pueda y haga ejercicio físico.
3. Coma lo justo, natural y sencillo; duerma y descanse lo necesario, ni más ni menos.
4. No ingiera sustancias nocivas o excitantes, que su organismo no necesita y que contaminan más que el medio ambiente, creándole hábitos y necesidades que esclavizan.
5. No utilice vehículos de motor más que cuando sea absolutamente preciso.
6. Frente a la invasión de la suciedad en indumentaria, aspecto, costumbre y lenguaje, oponga un gesto digno por la limpieza, el aseo y las buenas maneras.
7. Cultive su espíritu, pues no es usted un animal, ni planta, máquina u objeto.
8. Gaste sin medida con todas las criaturas y su Hacedor esa energía indispensable para salvar el mundo, única que cuanto más se prodiga más aumenta: el amor. Estos consejos, que son al mismo tiempo una suplica de la humanidad amenazada a los hombres y mujeres de buena voluntad, se resumen y condensan en dos, los más importantes, a saber:
9. No se convierta usted conscientemente en elemento contaminante bajo ningún aspecto; y
10. Si tiene ocasión de suprimir del mundo un poco de mugre, por pequeño que sea, ¡no lo dude! HÁGALO.
***
Tomado de un libro (incompleto) de decálogos para aconsejar al hombre.
Inscription à :
Publier les commentaires (Atom)

0 commentaires:
Enregistrer un commentaire